Cada viaje representa una despedida. Al subir a ese colectivo dejamos atrás un camino surcado por un universo de huellas que nos depositaron en esa parada mágica. Indefectiblemente nos despedimos del pasado. Detrás queda lo seguro, eso que ya conocemos, eso que nos pertenece. Pero arriba del colectivo nos convertimos en exploradores que se aprestan a enfrentar lo desconocido, a descubrir lo que la jornada nos prepara. Algunos tratan de no pensar en el porvenir y se aferran al pasado que se estampa en las hojas de un diario. Otros prefieren ignorar el presente tarareando una canción que sirve de arrullo para los que duermen sentados y sueñan con un final feliz. Arriba de ese colectivo no tenemos el control de nada.. Solamente podemos santiguarnos y emprender la batalla.
Willy Wilches presenta su primera exposición de fotografías. A través de su mirada particular, nos invita a descubrir lo mágico que se esconde en los actos cotidianos. "El Saeta. Un viaje colectivo" retrata el universo de circunstancias que rompen con la monotonía. Así, un grupo de músicos o un perro en el colectivo logran reinventar a los protagonistas diarios de este medio de transporte. Con su lenguaje particular, Wilches describe su amor por la vida arriba del bondi y revela el arte que se esconde en lo cotidiano.
Imágenes de la muestra en FaceBook.
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